VIOLENCIA SEXUAL EN EL ÁMBITO LABORAL

La violencia sexual es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”1. Según la última estadística recogida por el Instituto de la Mujer en 2017 un 95,7% de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual son cometidos por hombres2. Así, estamos ante un tipo de violencia ejercida predominantemente contra la mujer y, por lo tanto, hablaremos de la violencia sexual como un tipo de violencia de género.

 

La violencia sexual en el ámbito laboral es aquel tipo de violencia sexual que se desarrolla en el entorno laboral y que está tipificada por el Código Penal español3. El Convenio de Estambul (“Convenio del Consejo de Europa sobre la prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica”)4, aprobado en 2011 y ratificado y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en 20145, indica que la violencia de género no se da solo en el ámbito familiar, de la pareja o ex-pareja. Así, la Ley Integral de Violencia de Género de la Comunidad de Madrid de 20056 ya incluía el acoso sexual laboral como un tipo de Violencia de Género. Sin embargo, y a pesar de las cifras que tenemos registradas, la Ley de Violencia de género Estatal7 no incluye el acoso sexual como un tipo de violencia de género, cosa que creemos esencial que se modifique para poder poner fin a este problema.

 

Gracias a la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 20158 pudimos aproximarnos a la extensión del problema de la violencia sexual por parte de las parejas, exparejas o terceros. La Macroencuesta concluyó que un 13,7% de las mujeres residentes en España mayores de 16 años han sufrido algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida. Asimismo, se estima que solamente un 3% de las mujeres que sufren acoso en España denuncian a su acosador9.

 

Existen tres tipos de acoso sexual laboral, a saber10:

  1. Coerción sexual: situaciones en las que las condiciones del empleo de la mujer acosada dependan de la cooperación sexual de ésta con el acosador o sus cómplices. Ejemplos de estas conductas serían el chantaje sexual, la amenaza de despido si no se mantienen relaciones sexuales con el acosador, etc.
  2. Atención sexual no deseada: expresiones de tipo romántico o sexual que no son bienvenidas, no son correspondidas y son ofensivas para la mujer que las recibe. Este tipo de acoso conlleva aproximaciones de tipo sexual, pero no implica recompensas profesionales o amenazas para forzar el cumplimiento de las mismas. Algunos ejemplos serían tocamientos no deseados, abrazos, caricias y solicitudes persistentes de citas por parte de un compañero de trabajo a pesar de la negativa de la mujer.
  3. Acoso ambiental: es el más frecuente de los tres. Se trata de actitudes insultantes, hostiles y degradantes hacia los miembros de un género, habitualmente el femenino. Este tipo de acoso engloba un amplio rango de comportamientos verbales y no verbales que no pretenden conseguir beneficios sexuales, pero que generan un clima de desigualdad para ambos géneros. Ejemplos de este tipo de conductas serían hacer chistes sobre mujeres o sobre que las mujeres no saben cómo liderar en el espacio de trabajo.

 

Figura 1. Relación entre comportamientos discriminatorios, discriminación de

sexo, acoso sexual, acoso de género y acoso ambiental.

sexual harassment

 

La repercusión mediática de este tipo de violencia de género se ha incrementado enormemente desde el nacimiento del movimiento Me Too en 2017. Dicho movimiento surgió para denunciar públicamente la agresión sexual y el acoso sexual laboral, a raíz de las acusaciones de abuso sexual contra el productor de cine y ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein. En el mundo biomédico ha ocurrido algo similar a raíz de la publicación en 2018 del informe titulado “Acoso sexual hacia las mujeres. Clima, cultura y consecuencias en Ciencias, Ingenierías y Medicina”, redactado por la National Academy of Sciences, Engineering and Medicine10. Dicho informe concluyó que “más de un 50% de las docentes y las mujeres del personal de la universidad y entre un 20-50% de las estudiantes han experimentado o sufren conductas de acoso sexual en el ámbito académico”. Asimismo, el informe concluye que este tipo de acoso es más frecuente entre las estudiantes de Medicina que el resto de estudiantes10.  Estos datos, cuanto menos alarmantes, han causado un fuerte impacto en la comunidad científica y de ellos se han hecho eco importantes revistas como el New England11, el JAMA12 o el Lancet de febrero de 201913, redactado exclusivamente por mujeres sobre temas relacionados con género y feminismo.

 

Conocer la percepción social sobre la violencia sexual en el ámbito laboral es fundamental para mejorar el diseño de las políticas públicas dirigidas a la erradicación de la violencia de este tipo14. Un entorno social que acepta o incluso apoya la violencia sexual en alguna circunstancia, contribuye a crear un clima de tolerancia que facilita que los agresores mantengan su conducta y dificulta que las víctimas revelen la violencia sufrida14. Asimismo, la percepción social de que este fenómeno es raro puede incrementar paradójicamente la estigmatización y dificultar el proceso de denuncia15. Por otra parte, el desconocimiento del carácter machista de algunas actitudes en el lugar de trabajo, contribuye a la perpetuación del acoso sexual laboral y la imposibilidad de acabar con estas conductas. Mejorar la consciencia social sobre este fenómeno, bajando el umbral de tolerancia que tenemos hacia el mismo, contribuiría a visibilizar muchos más casos de acoso sexual y a disminuir el número de conductas de este tipo en el ambiente laboral.

 

Figura 2. Consciencia social sobre el acoso sexual

iceberg violencia

 

 

Así, la erradicación de la violencia sexual no puede lograrse sin abordar las actitudes sociales que la toleran o justifican14. Sin embargo, a nivel nacional, únicamente hemos encontrado en la bibliografía un trabajo del año 2018 realizado la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género14 que midió la percepción social de la violencia sexual en el ámbito laboral. Dicho trabajo concluyó que entre un 2,4% y un 4,8% de los encuestados consideran que las mujeres inventan, exageran o promueven el acoso sexual; entre un 6,1% y un 8,4% consideran que el acoso sexual es un comportamiento romántico inherente a los hombres; y entre un 33,4% y un 40,9% de los encuestados muestran algún grado de acuerdo con que la mujer es la responsable de controlar y frenar el acoso sexual que sufre14. Este estudio es una primera aproximación a los factores que contribuyen a la perpetuación del acoso sexual laboral.

Siguiendo la línea de este trabajo, un grupo de residentes del Área Sur del Servicio Madrileño de Salud nos hemos propuesto diseñar un estudio para medir la percepción de los trabajadores de nuestra Área de Salud sobre el acoso sexual en el ámbito laboral. Asimismo, desde el Grupo de Trabajo de Atención a la Mujer consideramos esencial que se hagan protocolos en los centros de trabajo y se eduque en la equidad y la igualdad de género para erradicar ésta y todas las formas de violencia de género.

Autora: Ana Pereira Iglesias, residente de la especialidad de MFyC

 

BIBLIOGRAFÍA

 

  1. Organización Panamericana de la Salud, Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud. (2002). Informe mundial sobre la violencia y la salud: resumen.
  2. Instituto de la Mujer (s/f). Extraído el 12 de junio de 2019, de http://www.inmujer.gob.es/MujerCifras/Violencia/DelitosLibertadSexual.htm
  3. Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Extraída el 12 de junio de 2019, de http://www.boe.es/boe/dias/2003/11/26/pdfs/A41842-41875.pdf
  4. Convenio de Estambul sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica. (2011). Extraído el 12 de junio de 2019 de https://rm.coe.int/1680464e73
  5. Boletín Oficial del Estado. Instrumento de ratificación del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica. (2014). Extraído el 12 de junio de 2019 de https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2014-5947
  6. Ley 5/2005, de 20 de diciembre, Integral contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. (2005). Extraído el 12 de junio de 2019 de http://www.madrid.org/wleg_pub/secure/normativas/contenidoNormativa.jsf?opcion=VerHtml&nmnorma=3351&cdestado=P#no-back-button
  7. Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. (2004). Extraído el 12 de junio de 2019 de https://www.boe.es/buscar/pdf/2004/BOE-A-2004-21760-consolidado.pdf
  8. De Miguel, V. (2015). Macroencuesta de violencia contra la mujer 2015. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Centro de Publicaciones.
  9. Pernas, B., Olza, J., & Román, M. (2000). El alcance del acoso sexual en el trabajo en España. Paralelo.
  10. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine (2018). Sexual harassment of women: climate, culture, and consequences in academic sciences, engineering, and medicine. National Academies Press.
  11. Dzau, V. J., & Johnson, P. A. (2018). Ending sexual harassment in academic medicine. New England Journal of Medicine379(17), 1589-1591.
  12. Hopkins, J. (2018). Sexual harassment of US women in science is widespread and is worst in medicine, report says. The British Medical Journal, 361:k2603.
  13. Choo, E. K., Byington, C. L., Johnson, N. L., & Jagsi, R. (2019). From #MeToo to #TimesUp in health care: can a culture of accountability end inequity and harassment? The Lancet393(10171), 499-502.
  14. Delegación del Gobierno para la Violencia de Género (2018). La Percepción Social de la Violencia Sexual. Centro de publicaciones del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
  15. Pérez, R., & Rodríguez, C. (2013). Un análisis del concepto de acoso sexual laboral: reflexiones y orientaciones para la investigación y la intervención social. Cuadernos de relaciones laborales31(1), 195-219.
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