¿AUMENTA LA CRISIS LAS DESIGUALDADES DE GÉNERO Y EN SALUD DE LA MUJER?

El día 8 de Marzo celebramos El Día Internacional de la Mujer, queremos haceros llegar nuestra reflexión sobre la repercusión que tiene, y seguirá teniendo, si no ponemos freno, la crisis sobre las desigualdades de género.

En el contexto de una crisis económica global, que está repercutiendo con especial crudeza a los países de Europa, los recortes presupuestarios en el gasto público en sanidad, educación, ayudas sociales… están afectando directamente a la salud y el bienestar de las mujeres, y ponen en peligro los derechos que han ido adquiriendo las mujeres durante años.

Las desigualdades en el ámbito laboral, las condiciones de trabajo… son patentes y han aumentado en los últimos años.

Aunque en un primer momento de la crisis, los despidos de la construcción generaron paro fundamentalmente masculino y en las últimas estadísticas españolas, el paro afecta de forma similar a hombres y a mujeres, es probable que continúe aumentando el desempleo en la mujer debido a la disminución presupuestaria sobre el sector público, que se ha producido en un segundo envite de la crisis, y que suelen ser trabajos que realizan mujeres.

Esto, unido a la disminución de las ayudas sociales, hace que la mujer se vea más empobrecida que los hombres y sea la parte más afectada por la situación de recesión que vivimos.

Además, el salario de las mujeres es un 16% menor que el de los hombres, sobre todo a partir de que tienen su primer hijo, ya que se ven forzadas a pedir reducciones de contrato, recurrir a empleos temporales, o incluso renunciar al empleo. Cuando dejan de estar en época de crianza, en ocasiones coincide además con el cuidado de algún familiar mayor, las mujeres se encuentran con que tienen menos experiencia laboral, con peores expectativas para mejorar por ello su empleo, y repercutiendo negativamente al final de su vida laboral en la pensión de jubilación.

Según datos de la ONU, cuando una mujer quiere acceder a un puesto de trabajo, muchas veces se encuentran con requisitos diferentes a los de los hombres; al empresario le interesa saber si tiene o no hijos, su disponibilidad de horarios e incluso su apariencia física.

A pesar de estar bien preparadas, tardan más en conseguir empleo que los hombres, y lo hacen muchas veces en el sector servicios, con contratos eventuales, debido a la dificultad de conciliación de otro tipo de puesto de trabajo con las cargas familiares.

Todo ello, constituyen determinantes negativos en la salud de la mujer. Sabemos que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres, sin embargo, si se ajusta por calidad de vida, no existe tanta diferencia, es decir, que aunque las mujeres viven más lo hacen con peor calidad de vida. Por otro lado, si comparamos las enfermedades de los hombres con las de las mujeres, vemos que hay una mayor prevalencia en la mujer de enfermedades reumatológicas que se manifiestan con dolor, o problemas psicológicos como la depresión, ansiedad, distimias ,mayor consumo de psicofármacos… Estos problemas de salud se deben no sólo a factores biológicos y hereditarios, sino fundamentalmente a la situación laboral, socioeconómica, y a los estilos de vida, que son como hemos visto, diferentes entre ambos sexos. Parece por tanto razonable pensar, que las diferencias en salud entre hombres y mujeres, van a aumentar previsiblemente con la crisis económica.

Por todo ello, pensamos que, en este momento de crisis , las instituciones y las autoridades pertinentes tienen el deber de reforzar la dimensión de género en las medidas para salir de la crisis. Dar un nuevo rumbo a la gestión de ésta para desarrollar propuestas como algunas de las siguiente , y tantas otras que dejamos en el tintero.

Pensamos que se podrían hacer políticas para que en los órganos financieros, tanto de empresas públicas como privadas, gestionadas fundamentalmente por hombres, estuvieran representadas las mujeres, puesto que las decisiones que se toman en ellas afectan a ambos sexos. De la misma forma, la representación de la mujer en los distintos ámbitos de la política, cultura, sociedad tendría que ser proporcional a la de los hombres.

Se deberían conjugar esfuerzos para disminuir la brecha salarial entre hombres y mujeres, y facilitar la conciliación familiar con la vida laboral de la mujer.

Tenemos que seguir reforzando desde los hogares y las escuelas a los niños, para erradicar los estereotipos de género, repartir las cargas familiares de forma equitativa entre ambos sexos, fomentar que las niñas estudien nuevas tecnologías…

Y finalmente, debemos prestar especial atención a las mujeres que sufren maltrato, acoso en el trabajo, prostitutas, mujeres inmigrantes… ya que son las más vulnerables a los recortes sociales en este momento.

Creemos  que deberíamos reflexionar todos, el conjunto de la sociedad, y las clases políticas,  para cambiar las ideas que teníamos hasta ahora y que su desarrollo  no nos ha ayudado  a superar la crisis, entre ellas que los recortes en prestaciones sociales no son políticas de ahorro sino que éstas son  una inversión de futuro.

Meta-análisis sobre investigación en género y ciencia

Se ha publicado online recientemente el Meta-análisis sobre investigación en género y ciencia. Se trata de un proyecto del 7º Programa Marco de la Unión Europea, coordinado por Maria Caprile, de la Fundació CIREM, y en el que han colaborado más de 50 expertos en el campo de género y ciencia de todos los estados miembros de la Unión Europea. En este estudio se ha hecho una revisión exhaustiva de las investigaciones relevantes que se han venido realizando en este campo desde 1980 al 2008. Con ello, pretende ser una referencia para la planificación de las políticas a seguir en los países europeos.

Fundamentalmente se ha investigado dos fénómenos:
– la segregación horizontal, que mide la proporción de mujeres en determinadas carreras y/o sectoras profesionales y
– la segregación vertical, que mide la poscición de hombres y mujeres en las jerarquías científicas.
Han analizado también las causas y los efectos de estos dos aspectos, incluidos los problemas de equilibrio trabajo-vida, la brecha salarial, la evidencia de la discriminación, los estereotipos, los prejuicios de género en los contenidos de investigación, etc.

Entre los resultados que se han encontrado en el territorio español, cabe destacar el progresivo aumento de las mujeres universitarias hasta ser más del 50% de los estudiantes, aunque existen aún carreras, las ingenierías, que siguen siendo estudiadas en gran parte por hombres. Sin embargo, en cuanto a la segregación vertical, no ha crecido de forma proporcional la ocupación de la mujer en puestos de enseñanza o investigación al incremento en el nivel de formación académica de las mujeres.

Por otro lado, han creado una base de datos online de libre acceso, Base de Datos en Género y Ciencia (GSD), con más de 4.5000 referencias de publicaciones europeas sobre género y ciencia.

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