¿Damos la cara contra la Violencia de Género desde Atención Primaria?

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Hoy es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La violencia de género siempre deja huella en la salud de las mujeres que puede manifestarse de diferentes formas. Algunas más visibles como las agresiones físicas, violaciones o muertes, son sólo la punta del iceberg. Y otras menos evidentes como son los problemas de salud mental, de la esfera sexual y reproductiva, sintomatología inespecífica como cefalea, cansancio, dolores mal definidos con mala respuesta al tratamiento habitual…Va instaurándose de forma progresiva un aislamiento social, afectivo y un empobrecimiento de la vida de éstas y de la salud de sus hij@s.

El presupuesto estatal para la prevención de la violencia machista se ha recortado un 26% desde 2010. En 2015, la Comunidad de Madrid solo ejecutó el 74% de su presupuesto contra la violencia de género. Hace unas semanas 13 organizaciones sociales publicaban un interesantísimo informe “Deficiencias e inequidad en los servicios de salud sexual y reproductiva en España” que confirma cómo las relaciones desiguales de género afectan a la salud física, mental, emocional y social de las mujeres. Revela cómo la salud de las mujeres está más afectada por los recortes en sanidad en España y cómo esto ha repercutido negativamente en la lucha contra la violencia de género. La investigación de las últimas décadas revela que cada vez con mayor frecuencia existen conductas de control, de maltrato e incluso de violencia en los noviazgos entre adolescentes y jóvenes. Desde el grupo de trabajo de la Mujer de la Somamfyc reivindicamos que las administraciones potencien y mejoren los recursos para prevenir, abordar y realizar un seguimiento adecuado de la violencia de género.

Es muy importante que las mujeres hablen sobre su situación de malos tratos en la consulta. Es clave que se sientan acogidas y escuchadas porque cuando acuden por primera vez sienten miedo, culpa y desconfianza.L@s profesionales sanitarios podrán orientar el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de su problema y, ofrecerles otros recursos de apoyo si lo necesitan. Todos los días del año es clave el papel de l@s profesionales sanitarios y desde Atención Primaria en particular, en la detección, abordaje y acompañamiento de estas mujeres. Pero los profesionales también necesitamos apoyo, formación y más de 6 minutos por paciente para poder realizar un abordaje adecuado.

Desde la Sanidad hay que atreverse a mirar y escuchar este problema de salud tan grave, tan prevalente e  incidente. Hemos avanzado mucho en los últimos años en la visibilidad y la sensibilización hacia la violencia de género, pero hay que seguir caminando y mejorando. Nuestro mensaje es claro: más apoyo y más recursos institucionales, más formación y responsabilidad de los profesionales. Perdamos el miedo a plantarle cara a la Violencia de Género también desde Atención Primaria. Ante una sospecha, a pesar de su silencio: ni oidos sordos, ni ojos ciegos. En definitiva, impliquémonos, es de justicia. Los malos tratos siempre dejan huella, pero los buenos tratos de l@s profesionales sanitarios contra la violencia de género también.

Agradecimientos especiales a la médica e ilustradora Mónica Lalanda por su gran viñeta (en Twitter: @mlalanda).

Bibliografía:

25 NOVIEMBRE, DIA MUNDIAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Desde el año 1999 la ONU designa el 25 de Noviembre como el Dia Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
La Violencia contra las Mujeres afecta a miles de mujeres de todo el mundo y constituye una violación de los derechos humanos y un atentado sobre la salud físcia, mental y sexual de éstas.

Como resumen a lo que significa la Violencia contra la mujer, y cómo prevenirla citamos textualmente la página web de la OMS sobre Violencia contra la Mujer
Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada.»

La violencia de pareja se refiere a los comportamientos que tienen lugar en el ámbito de una relación íntima y causan daños físicos, sexuales o psicológicos, tales como la agresión física, la coerción sexual, el maltrato psicológico o los comportamientos controladores.

La violencia sexual es «todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito.» La violencia sexual incluye la violación, definida como «la penetración forzada físicamente o empleando otros medios de coacción, por más leves que sean, de la vulva o el ano, usando un pene, otras partes corporales o un objeto.»

La violencia de pareja y la violencia sexual producen a las víctimas y a sus hijos graves problemas físicos, psicológicos, sexuales y reproductivos a corto y a largo plazo, y tienen un elevado costo económico y social.
Entre los factores de riesgo de violencia de pareja y violencia sexual se encuentran:

el bajo nivel educativo (autores y víctimas);
la exposición al maltrato infantil (autores y víctimas);
la vivencia de la violencia entre los progenitores (autores y víctimas);
el trastorno de personalidad antisocial (autores);
el consumo nocivo de alcohol (autores y víctimas);
el hecho de que los hombres tengan múltiples parejas o de que su pareja sospeche que le son infieles (autores y víctimas);
las actitudes de aceptación de la violencia (autores y víctimas).

Entre los factores de riesgo específicos de violencia de pareja se encuentran:

los antecedentes de violencia, como autor o víctima;
la discordia y la insatisfacción marital (autores y víctimas).

Entre los factores de riesgo específicos de violencia sexual se encuentran:

las creencia en el honor de la familia y la pureza sexual;
las ideologías que confieren derechos sexuales al hombre;
las sanciones legales leves a los actos de violencia sexual.

La desigualdad de la mujer con respecto al hombre y el uso normativo de la violencia para resolver los conflictos están estrechamente asociados tanto a la violencia de la pareja como a la violencia sexual ejercida por cualquier persona.
Prevención

En la actualidad hay pocas intervenciones cuya eficacia esté demostrada científicamente. Son necesarios más recursos para reforzar la prevención primaria de la violencia de pareja y de la violencia sexual, es decir, para impedir que se produzca el primer episodio.

La estrategia de prevención primaria de la violencia de pareja que cuenta con mejores pruebas de su eficacia consiste en programas escolares de prevención de la violencia en las relaciones de noviazgo entre adolescentes. No obstante, todavía no se ha evaluado su utilización en entornos con escasos recursos. También se están obteniendo pruebas de la eficacia de otras estrategias de prevención primaria, como las que combinan la microfinanciación con la formación en materia de igualdad de género; las que fomentan la comunicación y las relaciones interpersonales dentro de la comunidad; las que reducen el acceso al alcohol y su consumo nocivo, o las que tratan de cambiar las normas culturales de género.

Para lograr cambios duraderos es importante que se promulguen leyes y se formulen políticas que protejan a la mujer; que luchen contra la discriminación de la mujer y fomenten la igualdad de género, y que ayuden a fomentar una cultura de no violencia.

Una respuesta adecuada del sector de la salud puede hacer importantes contribuciones a la prevención de la recurrencia de la violencia y a la mitigación de sus consecuencias (prevención secundaria y terciaria). La sensibilización y la formación de los prestadores de servicios de salud y de otros servicios constituyen así otra estrategia importante. Para abordar de forma integral las consecuencias de la violencia y las necesidades de las víctimas y supervivientes es necesaria una respuesta multisectorial.

Según la última Encuesta poblacional sobre Violencia de Pareja hacia las mujeres realizada por la Consejería de Sanidaden el año 2009 que se llevó cabo con mujeres de 18 a 70 años que viven en la Comunidad de Madrid, la prevalencia del problema en nuestra Comunidad del 12,2%. Entre las mujeres hay grupos  especialmente vulnerables.  Así las mujeres autóctonas de la Comunidad de Madrid tienen una prevalencia de violencia de pareja del 9,9% frente a las extranjeras (comunitarias y extracomunitarias) que es del 21,7%. La precariedad económica, la discriminación, la falta de redes de apoyo social, el desconocimiento del  idioma o las dificultades de acceso a los servicios sanitarios son factores que en estas mujeres dificultan además la salida de la situación de violencia. Además son las mujeres jóvenes ( entre 18 y 24 años), las que más frecuentemente sufren violencia y donde se dan las formas más graves de violencia.

Teléfono Contra los Malos Tratos: 012 Mujer o 016 y 900116016 para personas con discapacidad auditiva y/o del habla

Otras noticias/ informaciones de interés:

25 de Noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. OMS

Comunicado de Prensa: La Directora ejecutiva de ONU Mujeres presenta una nueva iniciativa para descatar los compromisos nacionales para poner fin a la violencia contra las mujeres
Red de Puntos del Observatorio Regional para la Violencia de Género de Madrid
Recursos del Ayuntamiento de Madrid

Efectividad del Cribado de Violencia contra las Mujeres en el Ambito Sanitario

Una revisión sistemática sobre la efectividad del cribado de la Violencia contra las mujeres realizada por la Agency for Healthcare Research and Quality, concluye que los instrumentos de cribado diseñados para el ámbito sanitario pueden identificar con precisión a las mujeres que experimentan violencia de género. La detección podría reducir dicha violencia y mejorar los resultados en salud en función de la población de cribado y los resultados medidos, aunque los ensayos de eficacia tienen importantes limitaciones. El cribado tiene mínimos efectos adversos, aunque algunas mujeres pueden sentir pérdida de privacidad , angusita emocional y expresaron preocupación sobre maltratos posteriores por su pareja.

Screening Women for Intimate Partner Violence: A Systematic Review to Update the 2004 U.S. Preventive Services Task Force Recommendation.Nelson HD, Bougatsos C, Blazina I.Ann Intern Med. 2012 May 7.

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